Dime qué desechó y te diré lo que comió

Durante los trabajos en terreno a lo largo y ancho del país es fácil encontrar heces de zorros y, con un poco de suerte, de otros carnívoros, así como, de vez en cuando, egagrópilas (regurgitación de alimento no digerido de un ave) de aves rapaces. Estos hallazgos nos permiten registrar directamente a las especies que producen estas heces y egagrópilas dada su forma, color, tamaño y ubicación pero… ¿y si pudiéramos obtener más información a partir de estos restos? La suerte es que podemos hacerlo, y además se trata de una herramienta no invasiva de identificación de especies, auxiliar y complementaria al resto de metodologías de común aplicación en estudios de fauna silvestre.

 

Con algo de paciencia, unas pinzas y una lupa estereoscópica podemos analizar estos restos y encontrar en ellos multitud de restos no digeridos de huesos, pelos, uñas, plumas, semillas, escamas y exoesqueletos de invertebrados. Siempre manteniendo precauciones básicas de higiene y bioseguridad usando guantes, antiparras y mascarilla, podemos ir disgregando los restos y clasificando todo aquello que vayamos encontrando. Aunque no todo es igual de sencillo de analizar y llegar a determinar la especie a la que pertenece (por ejemplo, una extremidad de un insecto), hay ciertos hallazgos que sí permiten, con un poco de práctica, saber qué especies fueron consumidas por los depredadores y, posteriormente, terminaron en forma de heces o egagrópilas. En concreto, estamos hablando de las mandíbulas, molares y maxilas de roedores, elementos diagnósticos para determinar especies. Para otros mamíferos pueden usarse los pelos y para las aves son de gran utilidad las uñas, picos y plumas. 

 

Para poder conocer la especie a la que pertenece un hallazgo es necesario contar también con claves, libros o colecciones de restos e individuos previamente identificados. Una de las herramientas más actualizadas, práctica y disponible actualmente es el libro Cráneos & Pelos. Guía de identificación de mamíferos de Chile de Duclos et al (2025), donde a partir de claves de flujo descargables y fichas por especie podemos llegar a identificar nuestras muestras, en concreto, como su título indica, de cráneos y pelos de mamíferos.

 

En estudios de línea de base y caracterización ambiental de fauna puede resultar especialmente útil la identificación de roedores a través de este método, ya que a veces las capturas pueden resultar insuficientes en cuanto a registrar especies menos abundantes o menos propensas a ser capturadas en las trampas Sherman.

 

En CicloFauna ya hemos aplicado este método y ahora queremos invitarles a hacer lo mismo.

 

Bibliografía:

  • Duclos, M, C. Silva-Pérez, E. Silva-Aránguiz & F. Jaksic. 2025. Cráneos & Pelos. Guía de identificación de mamíferos de Chile. Segunda edición. Ediciones CAPES UC. Santiago de Chile. 300 pp.
  • Iriarte, A. & F. Jaksic. 2012. Los Carnívoros de Chile. Ediciones Flora & Fauna Chile y CASEB, P. U. Católica de Chile. 260 pp.
  • Martínez-Piña, D. 2025. Mamíferos de Chile, Guía de campo. Museo Ediciones. Chile. 200 pp.
  • Reise, D. 1973. Clave para la determinación de los cráneos de marsupiales y roedores chilenos. Instituto de Biología, Universidad de Concepción. Chile. 17 pp.

CicloFauna, Septiembre de 2026