¿Sabías que en Chile existen más de 14.000 especies diferentes de insectos y la mayoría sólo se encuentran en nuestro territorio? ¡Y sin embargo somos uno de los países de Sudamérica con menor diversidad de especies! Aún así, las que conocemos todos son muy pocas y frecuentemente poco queridas: moscas, tábanos y zancudos parece que sólo nos generen molestias. Pero la realidad es que la importancia de todos y cada uno de los insectos es crucial para el mantenimiento de los ecosistemas a lo largo de todo el país. A menudo leemos que las abejas son esenciales para polinizar muchas de las frutas y verduras que consumimos, y es así, pero no son las únicas que realizan este importante servicio ecosistémico (beneficio que un ecosistema aporta a la sociedad y que mejora la salud, la economía y la calidad de vida de las personas, servicios que resultan del propio funcionamiento de los ecosistemas). En Chile tenemos muchas especies de moscas, moscardones, avispas, mariposas, escarabajos, pololos e insectos joya, entre otros, que también polinizan una gran diversidad de plantas nativas y cultivos. Y aunque esta labor puede ser la más visible y evidente no es la única.
Los insectos están presentes en todos los ecosistemas terrestres y continentes de la tierra (sí, incluso en la Antártida existen un par de especies), desempeñan funciones como detritívoros, herbívoros, fungívoros, ingenieros del suelo, depredadores y presas de otros invertebrados y vertebrados insectívoros. De esta manera, los insectos detritívoros, como por ejemplo algunos coleópteros y ortópteros, participan en la descomposición de la materia orgánica muerta, ya sea madera, hojas secas, heces de otros animales o cadáveres, limpiando los suelos de todos estos materiales. Otros muchos insectos, como diferentes especies de hemípteros y dípteros, consumen las distintas partes de las plantas (hojas, corteza, frutos, semillas, raíces) y hongos vivos, controlando y fortaleciendo así el crecimiento de estas. Incluso otras especies, como las hormigas, modelan el subsuelo, actuando sobre la humedad y la aireación de éste, permitiendo el crecimiento de otras especies de fauna y flora, activando o inhibiendo la función de los microorganismos e introduciendo nutrientes esenciales. Por último, los insectos depredadores, como libélulas y peorros, controlan las poblaciones de otros invertebrados, limitando así la aparición de plagas.
Por tanto, la importancia de conocer y conservar todas estas especies es crucial para el mantenimiento de nuestros ecosistemas y, a su vez, de toda la vida que nos rodea.
CicloFauna, Octubre 2025.
